Amianto

Los términos
amianto o asbesto, es el nombre genérico de un grupo minerales de silicatos hidratados que se presentan en la naturaleza en forma fibrosa y estructura cristalina.
El amianto-asbesto, debido a sus especiales características de resistencia térmica, acusticas, a los agentes químicos y a la rotura por tracción, junto a su gran flexibilidad, ha venido siendo utilizado por el hombre desde hace más de 2.500 años. Sectores industriales tales como la construcción, fabricación de aislamiento térmico y acústico, fabricación de materiales de fricción, textil, etc., han utilizado el amianto en mayor o menor grado dependiendo, especialmente en el caso de la construcción,
fibrocemento-uralita, de la ubicación geográfica de las industrias.
Las diferentes variedades de amianto (el
crisotilo o
amianto blanco, el más utilizado, la
crocidolita o
amianto azul, el más peligroso, y la
amosita o
amianto marrón, poco empleada en nuestro país; se pueden clasificar en dos grandes grupos: serpentinas y anfíboles.
El carácter fibroso del amianto se mantiene aún cuando actuemos sobre ellos con el fin de disminuir el tamaño de las partículas de amianto-asbesto, o para destruir las fibras.
Se entiende por material con amianto (MCA), un material que contiene
amianto-asbesto, que ha sido añadido deliberadamente en su composición. Las aplicaciones donde pueden encontrarse MCA’s son principalmente:
- Aislamiento térmico, eléctrico y acústico.
- Materiales de fricción en frenos y embragues de vehículos y maquinaria.
- Procesos de filtración y electrolíticos donde se requieren resistencia la ataque químico
- Mezcla con cemento y plásticos, siendo el fibrocemento-uralita, el ejemplo más claro y cercano a nosotros de su uso.
La friabilidad es la característica de los MCA’s que tiene más interés desde la perspectiva de la prevención de riesgos. Se entiende por friabilidad la capacidad que tiene un material de liberar las fibras de amianto que contiene.
En función de esta característica se establecen dos grupos:
a) Materiales friables.
b) Materiales no friables.
Se denomina material friable aquel que puede ser disgregado o reducido a polvo con la sola acción de la mano. Material no friable es el que necesita de una acción mecánica para emitir fibras de amianto (Uralita-fibrocemento)
Materiales friables:
- Mortero proyectado, utilizado como aislamiento térmico y acústico y para la protección contra incendios de estructuras metálicas de edificios. (sobre todo garajes y edificios públicos).
- Calorifugado y cordones para calderas y conducciones de fluidos a altas temperaturas; forros de calderas y tuberías y cordones enrollados entorno a piezas de fontanería, con alto contenido en fibras de amianto. (industrias químicas, farmacéuticas, automoción, petroquímicas, etc.)
- Tableros aislantes, utilizados en la protección contra el fuego.
- Tejidos, para la sidero-metalúrgia; confección de mantas, colchones, telones ignífugos, guantes, delantales, monos de trabajos, buzos de bomberos, etc.
La relación entre la exposición al
amianto y las consecuencias adversas sobre la salud del hombre son ampliamente conocidas en la actualidad. Al principio del siglo pasado (1907), Murray denuncia en una publicación el primer caso de asbestosis, fibrosis pulmonar o neumoconiosis producida por el amianto, no siendo hasta 1931 reconocida esta patología como enfermedad profesional. Este hecho dio lugar, por primera vez en la historia de la medicina, al establecimiento de un programa de supervisión médica periódica para los trabajadores expuestos al polvo de amianto. Más tarde empiezan a publicarse estudios epidemiológicos que evidencian unas consecuencias más graves de la exposición al amianto: la aparición de tumores malignos, sobre todo cáncer de pulmón, en el personal expuesto, que culminan en 1964 con la confirmación por Wagner de la relación entre amianto y un nuevo tipo de cáncer, prácticamente incurable, denominado
mesotelioma. Los mesoteliomas son unos tumores que se desarrollan en tejidos membranosos, pleura y peritoneo, asociados a la exposición al amianto (crocidolita), que tienen una rápida y fatal evolución.
En España la actuación en materia de salud laboral sobre la exposición al amianto comenzó bien entrada la década de los setenta, en la que las primeras determinaciones, realizadas por el entonces recién creado Instituto Nacional de Higiene y Seguridad en el Trabajo, revelaron niveles de exposición al amianto muy altos en sectores varios, tales como el fibrocemento (
uralita), textil, aislamiento, mantenimiento de ferrocarriles, etc.
Posteriormente, como consecuencia de nuestra incorporación a la Unión Europea, el amianto ha sido uno de los pocos contaminantes que contó con un Reglamento que desarrolló la Orden Ministerial de 31 de octubre de 1984, que a su vez desarrollaba una Directiva de la Comunidad Europea y contenía elementos para la protección de la salud de los trabajadores expuestos al polvo del
amianto.
En Diciembre de 2.001, adelantándose a la fecha establecida por la Comunidad Europea, se prohibía la utilización de la variedad de amianto, crisotilo, único que todavía se utilizaba ya que la crocidolita (amianto azul) y la amosita (amianto marrón), fueron prohibidos en 1984 y 1993, respectivamente.
Toda la Legislación relativa a la protección de los Trabajadores frente al riesgo de inhalación de fibras de amianto, fue sustituida por el
Real Decreto 396/2006, de 31 de Marzo que estableció las “
Disposiciones Mínimas de Seguridad y Salud aplicables a los trabajos con riesgo de amianto”, para posteriormente desarrollarlo mediante la “Guía Técnica”.
Actualmente existe, a nivel europeo, un repunte de casos de afectados por exposición al amianto en el ámbito laboral, debido a una inexistente o incorrecta identificación de materiales que contienen amianto en los centros de trabajo, debido principalmente a un enorme desconocimiento y a la complejidad de su identificación.